POLILLA DE LA MUERTE
Acherontia atropos también se le conoce como esfinge calavera, polilla de la muerte africana entre otros, es un lepidóptero itrisio de la familia Sphingidae que posee una peculiar y un tanto aterradora característica, ya que sobre su tórax presenta un dibujo, el cual parecer ser un cráneo humano; además sus vistosos patrones amarillos y azules dejan al descubierto lo que puede asemejarse a costillas. Es originaria del África tropical, migra periódicamente a Europa, pudiendo llegar a veces hasta las Islas Canarias. El tamaño en las hembras oscila entre los 9-12 cm.
Entre mitos y realidades
Esta especie es objeto de creencias un tanto absurdas, pero que a final de cuentas un gran numero de personas lo considera verdadero. Una de ellas menciona que estos animales son símbolo de presagio, mala suerte y muerte, siendo engendrada por entes malignos (esto se creía en el siglo XIX), y su aparición traía consigo guerras, hambruna y muchas otras desgracias.
Su nombre tiene orígenes muy interesantes, el género Acherontia proviene de “Acherón”, haciendo referencia al río del inframundo en el que las almas sufrían el dolor eterno, mientras que atropos proviene del griego que se refiere a la mayor de las moiras, que eran deidades manejaban el ciclo de la vida, siendo ésta la que cortaba el hilo de la vida, dando paso a la muerte. Las muchas subespecies y especies descritas del género Acherontia tienen nombres relacionados con toda esta mitología.
¿Cómo es su crecimiento y desarrollo?
Este
insecto tener varias generaciones por año o estivar en la etapa de pupa,
dependiendo de la situación geográfica y condiciones ambientales. La polilla
pone los huevos individualmente debajo de las hojas de plantas de la
familia Solanaceae, tabaco, patatas y afines. Las
verdes larvas que se oscurecen con la edad son robustas y tienen un cuerno en
la parte posterior. En el estadio final la larva se agranda considerablemente
hasta alcanzar los 120–130 mm. En
esta etapa final, después de cuatro mudas ya no se mueve demasiado, dedicándose
a comer mucho hasta que llega el momento de pupar cuando se entierra entre
150-450 mm y crea una cámara para este propósito. La pupa es marrón oscuro,
lisa y brillante con la proboscis fusionada al cuerpo. Cuando
finalmente emergen, las polillas son grandes, con una envergadura de 90 a 130
mm y sexual dimorfismo. Tanto el último estadio como la polilla adulta hacen
sonar sus mandíbulas y pueden llegar a morder si se sienten amenazadas. Además,
se considera que son las polillas más veloces del planeta, pues pueden alcanzar
cerca de 50 kilómetros por hora, y son también capaces de cernirse como los
picaflores para alimentarse de néctar.
Ladronas de miel
Estos animales son muy extraños, entran a los panales de abejas para robarse y alimentarse de miel, este preciado producto elaborado por pequeñas artesanas. Posee una serie de adaptaciones que le permiten realizar esta tarea. Sus patas cortas, robustas y bien desarrolladas le permiten moverse entre los panales hechos de cera, la viscosidad no le afecta en demasía debido a que tiene unas patas atrofiadas. Tiene una resistencia a las picaduras de abeja y su veneno, gracias a un cuerpo esclerotizado y cubierto de pilosidad densa. Perforan los panales por medio de su corta y puntiaguda probóscide, además este puede ser usado como defensa.
Sonido espeluznante
La polilla de la muerte emite un chirrido en donde el lepidóptero succiona aire, lo que ocasiona que una membrana situada entre la boca y el cuello llamada epifaringe- vibre rápidamente. Luego expulsa el aire con la membrana abierta y así emite el segundo sonido. La membrana y sus movimientos de acordeón son súper rápidos, de modo que cada inflación y deflación ocurre en apenas un quinto de segundo.
A ciencia cierta, no se sabe con claridad el por qué de los chirridos que emiten, hay muchas teorías que dicen que lo hacen para confundir a sus depredadores y ganar tiempo para huir, debido a que poseen unos cuerpos grandes y pesados, además de que requieren de una temperatura de 40 C para remontar su vuelo. Otros científicos creen que el sonido está relacionado con el hábito de consumir miel. Algunos han propuesto que el chirrido imita el pitido que emite una abeja reina durante los ataques de polillas, para anunciar a las obreras que dejen de moverse o se paralicen. Por ahora, la razón de los chirridos de estos lepidópteros seguirá siendo un misterio.
Entre mitos y realidades
Esta especie es objeto de creencias un tanto absurdas, pero que a final de cuentas un gran numero de personas lo considera verdadero. Una de ellas menciona que estos animales son símbolo de presagio, mala suerte y muerte, siendo engendrada por entes malignos (esto se creía en el siglo XIX), y su aparición traía consigo guerras, hambruna y muchas otras desgracias.
Su nombre tiene orígenes muy interesantes, el género Acherontia proviene de “Acherón”, haciendo referencia al río del inframundo en el que las almas sufrían el dolor eterno, mientras que atropos proviene del griego que se refiere a la mayor de las moiras, que eran deidades manejaban el ciclo de la vida, siendo ésta la que cortaba el hilo de la vida, dando paso a la muerte. Las muchas subespecies y especies descritas del género Acherontia tienen nombres relacionados con toda esta mitología.
¿Cómo es su crecimiento y desarrollo?
Este
insecto tener varias generaciones por año o estivar en la etapa de pupa,
dependiendo de la situación geográfica y condiciones ambientales. La polilla
pone los huevos individualmente debajo de las hojas de plantas de la
familia Solanaceae, tabaco, patatas y afines. Las
verdes larvas que se oscurecen con la edad son robustas y tienen un cuerno en
la parte posterior. En el estadio final la larva se agranda considerablemente
hasta alcanzar los 120–130 mm. En
esta etapa final, después de cuatro mudas ya no se mueve demasiado, dedicándose
a comer mucho hasta que llega el momento de pupar cuando se entierra entre
150-450 mm y crea una cámara para este propósito. La pupa es marrón oscuro,
lisa y brillante con la proboscis fusionada al cuerpo. Cuando
finalmente emergen, las polillas son grandes, con una envergadura de 90 a 130
mm y sexual dimorfismo. Tanto el último estadio como la polilla adulta hacen
sonar sus mandíbulas y pueden llegar a morder si se sienten amenazadas. Además,
se considera que son las polillas más veloces del planeta, pues pueden alcanzar
cerca de 50 kilómetros por hora, y son también capaces de cernirse como los
picaflores para alimentarse de néctar.
Ladronas de miel
Estos animales son muy extraños, entran a los panales de abejas para robarse y alimentarse de miel, este preciado producto elaborado por pequeñas artesanas. Posee una serie de adaptaciones que le permiten realizar esta tarea. Sus patas cortas, robustas y bien desarrolladas le permiten moverse entre los panales hechos de cera, la viscosidad no le afecta en demasía debido a que tiene unas patas atrofiadas. Tiene una resistencia a las picaduras de abeja y su veneno, gracias a un cuerpo esclerotizado y cubierto de pilosidad densa. Perforan los panales por medio de su corta y puntiaguda probóscide, además este puede ser usado como defensa.
Sonido espeluznante
La polilla de la muerte emite un chirrido en donde el lepidóptero succiona aire, lo que ocasiona que una membrana situada entre la boca y el cuello llamada epifaringe- vibre rápidamente. Luego expulsa el aire con la membrana abierta y así emite el segundo sonido. La membrana y sus movimientos de acordeón son súper rápidos, de modo que cada inflación y deflación ocurre en apenas un quinto de segundo.
A ciencia cierta, no se sabe con claridad el por qué de los chirridos que emiten, hay muchas teorías que dicen que lo hacen para confundir a sus depredadores y ganar tiempo para huir, debido a que poseen unos cuerpos grandes y pesados, además de que requieren de una temperatura de 40 C para remontar su vuelo. Otros científicos creen que el sonido está relacionado con el hábito de consumir miel. Algunos han propuesto que el chirrido imita el pitido que emite una abeja reina durante los ataques de polillas, para anunciar a las obreras que dejen de moverse o se paralicen. Por ahora, la razón de los chirridos de estos lepidópteros seguirá siendo un misterio.








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